Eliana Tardío es mamá de dos niños con síndrome de Down, autora de los libros Emir, líder de mi alma y Ayelén, la alegría de mi vida, ambos sobre sus hijos, y es especialista en recursos de familia para el programa de intervención temprana de la Florida.
En lugar de desmoronarse después de tener a su primer hijo, Tardío se animó a tener otro, una niña que también nació con el mismo síndrome. A partir de entonces, decidió convertirse en punto de apoyo e información para otras mujeres que tienen hijos con síndrome de Down.
Ha creado su propia red social para madres de hijos especiales, y ha sido entrevistada varias veces en el programa televisivo Viva la Familia.
En numerosas ocasiones puedes encontrarte dificultades pero hay que superarlas y seguir adelante al igual que hace esta madre, en una entrevista realizada el día mundial del Síndrome de Down, declara lo siguiente:
Estoy muy feliz de poder compartir con las mamás contemporáneas seguidoras de nuestra amiga Rory, lo que significa ser la madre de dos hijos con síndrome de Down en la era actual.
Hay muchos mitos acerca de lo que es el síndrome de Down y cómo son estas personas, así que voy a empezar aclarando que el síndrome de Down es una disposición natural cromosómica que siempre ha sido y continuará siendo parte de la humanidad, que existe en todas las regiones del mundo entero y da lugar a efectos variables sobre estilos de aprendizaje, características físicas o de salud. No es una enfermedad y al igual que todos nosotros, ellos son más parecidos que diferentes.
La sorpresa de un título más largo que lo común
Si ahora me preguntan cómo se siente ser mamá de dos hijos con síndrome de Down, contestaría sin duda que la única diferencia es que el título es más largo de lo común, sin embargo el comienzo no fue nada sencillo y enterarte no sólo una, sino dos veces que tus hijos han nacido con esta condición, es una circunstancia que trae una pregunta a tu vida :
Porqué yo?
Creo que fui yo porque uno de cada 800 recién nacidos nacen con esta condición, y a pesar que en mi caso la incidencia fue doble, siempre le agradezco a Dios por haber creado a un par de hijos y hermanos perfectos que han traído a mi vida todo lo necesario para darle una visión y una intención.
Lo duro y lo milagroso del diagnóstico
Es mirar esos ojos rasgados deseando que todo sea un error. Es llorar y renegar contra Dios y contra el mundo cuando alguien menosprecia a tu hijo o lo limita sin darle la oportunidad, pero es también la oportunidad de evolucionar como ser humano, aprender a respetar a los demás con sus habilidades únicas y descubrir una dimensión diferente de la vida donde la perfección no se limita a las definiciones del mundo, sino a los designios de Dios.